La situación en Haití cinco años después del asesinato de Jovenel Moïse
Este martes se conmemoran cinco años del asesinato del presidente haitiano Jovenel Moïse, ocurrido el 7 de julio de 2021 en su residencia en Pétion-Ville, un hecho que ha exacerbado la crisis en Haití en múltiples dimensiones.
El asesinato y sus consecuencias
El asesinato de Jovenel Moïse fue perpetrado por un grupo de mercenarios, incluidos 17 exmilitares colombianos, lo que ha llevado a la condena de nueve personas en Estados Unidos. La conspiración se gestó entre febrero y julio de 2021 en el sur de Florida, donde se planificó un complot para derrocar al presidente.
Desde el asesinato, Haití no ha celebrado elecciones, siendo la última la de noviembre de 2016, en la que Moïse fue elegido. Su mandato estuvo marcado por protestas y una crisis económica, y se cerró el Poder Legislativo en enero de 2020 tras la falta de elecciones legislativas.
Crisis institucional y seguridad
La crisis institucional se intensificó en febrero de 2021, cuando surgieron disputas sobre la duración del mandato de Moïse. Desde su muerte, Haití ha tenido varios primeros ministros, siendo Alix Didier Fils-Aimé el actual, quien ha anunciado la intención de celebrar elecciones este año, aunque la inseguridad plantea dudas sobre su realización.
La violencia de bandas ha aumentado significativamente desde el magnicidio, con grupos criminales controlando aproximadamente el 75% de Puerto Príncipe. En lo que va del año, la violencia ha dejado al menos 2.310 muertos y 1.106 heridos, según la Oficina de Naciones Unidas para los Derechos Humanos.
Intervención internacional y situación humanitaria
En respuesta a la crisis de seguridad, Haití recibió en abril de este año las primeras tropas de la Fuerza de Supresión de Pandillas, creada por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en 2025. Esta misión, que busca combatir la violencia de bandas, cuenta con un contingente inicial de 450 agentes de Chad.
La situación humanitaria en Haití es crítica, con alrededor de 6,4 millones de personas necesitando ayuda. La inseguridad ha desplazado a 1,5 millones de personas y ha dejado a 6 millones enfrentando inseguridad alimentaria severa, según el secretario general de la ONU, António Guterres.







