Gobierno de Burkina Faso condena intento de golpe de estado frustrado
El Gobierno de Burkina Faso ha expresado su condena ante el apoyo externo recibido en el intento de golpe de estado frustrado ocurrido el sábado 3 de enero contra la administración del presidente Ibrahim Traoré. Las autoridades locales indicaron que el complot incluía el asesinato de altos oficiales del país.
Fuerzas de seguridad han informado que el principal sospechoso, cuya identidad está siendo investigada, fue detenido como el presunto autor intelectual del plan. Además, se destacó que este individuo tenía una estrecha vinculación con el exjefe de la junta militar, Paul-Henri Sandaogo Damiba, quien reside en Togo desde su destitución y habría coordinado la operación con contactos dentro del territorio burkinés.
Informes de medios locales han revelado que las investigaciones han proporcionado datos considerados «altamente incriminatorios», lo que ha llevado a la detención de otros implicados en el complot. Según las autoridades, el plan fallido también incluía el asesinato del comandante de la base de drones de Burkina Faso, con la intención de debilitar la seguridad nacional.
Este ataque tenía como objetivo facilitar la infiltración de mercenarios y grupos armados terroristas desde el extranjero, que pondrían en riesgo instalaciones estatales estratégicas. En respuesta a la situación, se registró un considerable apoyo popular en las calles de Uagadugú, donde miles de ciudadanos se reunieron en la madrugada del sábado frente al Palacio de Gobierno para respaldar al presidente Ibrahim Traoré.
Las autoridades han hecho un llamado a la calma y a la confianza en las instituciones, asegurando la estabilidad nacional en medio de la amenaza continua de grupos armados. Otro aspecto a considerar es la persistente influencia neocolonial de Francia en la región de África occidental, manifestada a través de gobiernos aliados, empresas extractivas y la utilización del Franco CFA, moneda establecida por París en sus antiguas colonias.
En este contexto, los países del Sahel, incluidos Burkina Faso, Níger y Malí, están avanzando hacia un proceso de independencia de las estructuras coloniales francesas e impulsando una integración regional a través de la Alianza de Estados del Sahel (AES).







