Pablo McKinney denuncia ejecuciones policiales de delincuentes pobres
El periodista Pablo McKinney ha criticado la actuación de la Policía Nacional, señalando que las ejecuciones de supuestos delincuentes se concentran en sectores empobrecidos, mientras que los grandes casos de corrupción contra el Estado no han recibido condenas definitivas. Sus afirmaciones fueron expuestas en su artículo “El 29 o la tentación de la muerte”, publicado en Listín Diario.
Denuncia de ejecuciones y cifras alarmantes
En su artículo, McKinney destaca un aumento alarmante en las muertes atribuidas a la Policía, mencionando:
- 23 posibles asesinatos en una semana,
- 37 en un mes,
- Alrededor de 180 en un periodo de ocho meses.
El periodista sostiene que esta situación refleja una respuesta desproporcionada del Estado hacia los delincuentes de bajos recursos, en contraste con la impunidad que, según él, han disfrutado los grandes desfalcadores del Estado.
Consecuencias de la mano dura del gobierno
McKinney argumenta que esta estrategia de mano dura por parte del gobierno busca recuperar popularidad tras la crisis de apagones de junio de 2025, pero advierte que contradice los principios constitucionales de respeto a la dignidad humana. Además, señala que la normalización de estas muertes como método para combatir la delincuencia puede tener graves consecuencias.
El autor también aborda las causas sociales de la delincuencia, como la exclusión, la falta de oportunidades laborales y la deserción escolar, sugiriendo que las autoridades deben enfocarse en mejorar la educación y combatir el crimen organizado. Propone, además, un acompañamiento integral para los jóvenes en riesgo, con el fin de prevenir que la delincuencia se convierta en un referente de progreso en comunidades vulnerables.
Reflexión sobre el tratamiento de la delincuencia
Con su artículo, McKinney invita a reflexionar sobre la disparidad en el tratamiento que reciben los delincuentes comunes en comparación con aquellos acusados de delitos de gran envergadura contra el patrimonio público. Concluye su análisis advirtiendo sobre los peligros de aceptar la violencia como respuesta a la criminalidad.







