Prófugos de la justicia: ¿Por qué es tan fácil escapar de República Dominicana tras cometer un crimen?
Santo Domingo.- La reciente captura de Lenin Jhericop Núñez de León, acusado del homicidio de Emmanuel Contreras, ha reavivado el debate sobre la facilidad con la que los prófugos logran evadir a las autoridades dominicanas al cruzar fronteras. Este caso pone de manifiesto las deficiencias en los mecanismos de control migratorio en el país.
Casos recientes de prófugos
En los últimos años, varios individuos acusados de crímenes graves han logrado salir del país utilizando vuelos internacionales, aunque muchos de ellos terminan siendo repatriados. El caso de Emmanuel Contreras, quien falleció el 8 de septiembre de 2026 tras ser agredido en Los Praditos, ha generado gran consternación en la sociedad dominicana. Su presunto agresor, Lenin Jhericop Núñez de León, logró escapar a Miami, pero fue arrestado al intentar regresar al país gracias a los sistemas de alerta migratoria del Aeropuerto Internacional de Las Américas (AILA).
Otro caso notable es el de Francelys María Furcal Rodríguez, quien en abril de 2022 asesinó a su empleador, un ciudadano chino, y huyó a Europa. Tras un seguimiento policial, fue localizada y extraditada a República Dominicana para enfrentar la justicia.
Mecanismos de control migratorio
Jhovanny de Jesús Metz Cruz, conocido como «Macho», también figura entre los prófugos, señalado como el responsable de la muerte de un chofer en abril de 2026. Huyó a Jamaica, un país sin tratado de extradición con República Dominicana, pero fue capturado en agosto de 2026 gracias a la colaboración de la Interpol.
En otro incidente, Enmanuel Hernández Medrano, un barbero sin formación médica, abandonó el país tras la muerte de Rebecca Brizard durante un procedimiento estético irregular. Escapó hacia Colombia poco después del suceso.
La Ley General de Migración 285-04 establece que los ciudadanos deben pasar por controles en puertos y aeropuertos, donde se verifican bases de datos judiciales. Sin embargo, la normativa exige una orden judicial formal para impedir la salida de un individuo, lo que permite que muchos acusados logren abordar vuelos antes de que se registre una alerta en el sistema migratorio.
La rapidez con la que estos presuntos criminales logran cruzar las fronteras plantea interrogantes sobre la efectividad de los mecanismos de seguridad y la posibilidad de que existan fallas en el sistema que les permitan evadir la justicia.







