El Gobierno iraní considera más probable la guerra que la negociación con EE UU
El Gobierno de Irán ha manifestado que considera más probable una confrontación bélica que un acuerdo negociado con Estados Unidos, en medio de un aumento de tensiones tras el despliegue de una flota estadounidense en la región. Esta declaración fue realizada por el viceministro de Exteriores, Kazem Ghariabadi, durante una conferencia de prensa en Teherán.
Preparativos para el peor escenario
En su intervención, Ghariabadi afirmó: «Nos preparamos para el peor escenario. La prioridad es defender el país». Además, el ministro de Exteriores, Abbas Araqchi, negó la existencia de contactos recientes con el enviado especial de EE UU, Steve Witkoff, y subrayó que Irán no ha solicitado abrir un proceso de negociaciones. Araqchi enfatizó que la diplomacia basada en amenazas militares no es efectiva y que cualquier negociación debe basarse en el respeto mutuo y la igualdad.
Percepción regional de amenaza
Araqchi también indicó que está en contacto constante con otros países de Oriente Próximo y mencionó que hay una percepción regional de una amenaza militar debido a la presencia estadounidense. Estas declaraciones se produjeron tras comentarios del presidente Donald Trump sobre el envío de otra «armada» hacia Irán, lo que ha incrementado las preocupaciones sobre una posible intervención militar.
Advertencias sobre inestabilidad
El presidente iraní, Masud Pezeshkian, alertó al príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamed bin Salmán, sobre los riesgos de inestabilidad derivados de las presiones económicas y la interferencia externa contra Irán. Bin Salmán, por su parte, aseguró que Arabia Saudí no permitirá que su territorio sea utilizado para un ataque contra Irán y expresó su apoyo a la resolución de diferencias a través del diálogo.
Denuncias de infiltración
Las autoridades iraníes han denunciado la infiltración de «terroristas» y «alborotadores» respaldados por Estados Unidos e Israel en las recientes protestas, lo que ha llevado a un aumento en el número de muertos, incluyendo a miembros de las fuerzas de seguridad, y ha alimentado las amenazas de intervención militar por parte de EE UU.







